Gaviotas

  Brotó un momento de ilusión
en mi alma desolada,
y pasó cual racha inmaculada
en el ámbito triste de un panteón.

  Lloré de pena, la ilusión perdida,
borróse como nube de mi mente,
más un beso amoroso y vehemente
marcóse eterno en mi azarosa vida.

  Momentos dulces que pasé mirando
la mística venta de tu alcoba,
en un amor que cruel me arroba
y me lanza a la lucha delirando.

  Pensaba que también tu me querías
y lloraba de emoción al recordarme,
más después con los ojos me decías,
te quise, y sólo fue para postrarme.

  En el rito altanero de tu rango,
que causa de maldad a la inocencia
y jura redimir a la consciencia,
encallada en tentáculos de fango.

  Calma corazón, no me abandones,
si en ésta tu pasión no te equivocas;
amores para mí, filosas rocas
que atacan mi corazón ya hecho jirones.

  Gaviotas cunden lloronas
comenzando la partida,
más que ingenuo ante la vida
tal vez incierto en el amor,
mi esperanza fue perdida
en un profundo dolor.

  Y aún quiero decirte que te amo,
para que lo sepa el viento,
y el viento en su frágil salmo
lo lleve a tu pensamiento.

  Mi vida, no seas ingrata,
dime que también me quieres,
y este dolor que me mata,
que me extasía y que me hiere,
sea la cruz en que engarzado
mi corazón quede opreso,
y tú, mi ángel amado,
lo perfumes con un beso.

Autor: Profr. Pascual Chiunti Portuondo.

A Mi Reyna

¡Ninguna más que tu mi graciosa soberana
Posee tan hermosos ojos y labios grana!

Tienes como esencia, virtud, gracia
encantadora cual belleza virginal eres tú la portadora.

En los de guardia están apuestos paladines
y rodeada de rosas de excelsos jardines.

Rosas primorosas que embellecen tu trono
y sonrisas angelicales con alegres tonos.

Cantarán tu gloria las aves y flores
y adornarán el espacio brillantes colores

Los trinos de las aves, en celestial murmullo,
entornarán un canto en sublime arrullo.

A la grandeza inmensa de tu reino
como un sueño celestial siempre eterno.

¡Porque solamente tú mi graciosa soberana
posee tan hermosos ojos y labios grana!.

Autor: Profr. Pascual Chiunti Portuondo.

Sueño

  Sueño en la vaga soledad del alma,
cuando trato de dormir junto a mi amada,
en el refugio permanente de mi cuarto,
donde todo es silencio, todo es calma.

  Dulce sueño cuando está a mi lado
la esposa fiel que me acompaña,
dando amor, a lo que yo he amado,
comprensión y cariño, no importando nada.

  Este sueño inmenso de hacerlo todo,
Es una gracia que el creador me dio,
Soñarlo y hacerlo para darle el modo
Y la alegría intensa, de brindar amor.

  Los años pasan aceleradamente,
Y el sueño está llegado a su fin,
Como si fueran notas de violín
Que guardaré en mi corazón eternamente.

Autor: Profr. Pascual Chiunti Portuondo.